Posición cómoda.

Empezamos a reconocer y a permitir lo que sea que surge y aceptamos su aparición y desaparición. Dejamos de creer que debería ser algo diferente de lo que es.

Moviéndonos desde la posición de identificación con lo que observamos hacia una posición abierta hacia cada detalle, sensación, característica de nuestra experiencia en ese momento.

Ahora, para sostener esa continuidad de consciencia, hay que desarrollar 3 actitudes internas.

1) Imparcialidad. No estamos censurando lo que pasa por nuestro campo de consciencia. Puede que sea placiente, neutro o desagradable. Observamos con igualdad las experiencias.

2) Sin juicios. Ni agarrando ni condenando lo que observamos.
Puede ayudar notar internamente deseos o aversiones para que cuando surjan podamos permitirles espacio para respirar mientras suavemente nos desapegamos de ellos.

3) Cultivando interés, manteniéndote curioso e investigativo acerca de ese momento.
Este interés interno disminuyen las distorsiones y suposiciones que guardamos sin querer y nos dará una mirada fresca y una perspectiva interna inocente.

Hay momentos y experiencias en las cuales nos endurecemos, por ejemplo el dolor físico, un pensamiento, un estado de ánimo. Puede ser útil explorar qué otros detalles están pasando en ese momento. Sensibiliza tu atención, siente tus pies, el suelo, siente la sencillez de una respiración nueva, tu entorno. Siempre recordando volver a tu experiencia directa con una apertura y complacencia de sentir lo que hay.

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